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¿Como creamos hábitos saludables desde nuestros espacios?




¿Alguna vez te haz preguntado de la relación entre nuestras casas, nuestro estilo de vida, hábitos y la salud?. Existen distintas aristas dentro la forma y el modo de habitar una casa que nos afectan en nuestro modo de vivir y de crear hábitos que nos generen un aporte positivo.


Nuestros hábitos son los que forman nuestro estilo de vida y a la vez son los que definen la calidad de nuestra salud tanto física como mental. Y como bien sabemos, estas últimas son una realidad complementaria, y una depende intrínsecamente de la otra y viceversa.


Lo primero y más fácil de identificar e intervenir en el modo de habitar nuestra casa es el orden. El orden determina un modo de abarcar situaciones, como realizamos ciertas actividades, que cosas son prioritarias, cuanto espacio necesitamos y cual es nuestro alcance con cada cosa que se requiere en un espacio determinado. Y acá la arquitectura puede ser una gran aliada, desde lo macro hasta lo micro, como es el interiorismo. El interiorismo es quien determina, además de los colores, materiales, etc., el detalle de la función de nuestras actividades.


Cada área con una función bien definida y con el espacio justo y/o suficiente nos permite abarcar nuestras actividades de manera plena y armónica. Dependiendo de cada familia y/o persona podemos identificar la relevancia de cada lugar de acuerdo a sus actividades, creencias, costumbres familiares, deportes, hobbies, forma de alimentación, etc…

En mi caso, por ejemplo, la cocina es un espacio relevante y prioritario. Yo vivo en el sur hacia la costa, en un sector que tiene poco y nada de comercio y mi tendencia alimentaria es basada en plantas, es decir, no como nada animal, trato de evitar los alimentos procesados, y además intento con mi mayor esfuerzo de no generar basura.



Esto lleva a que todo lo que como

lo tengo que cocinar yo misma,

leches y yogures vegetales, masas,

quesos, cosas para picar para llevar

donde los amigos, granola y no nos

olvidemos del mundo de los

fermentados, cuento con un real

laboratorio en mi cocina.




Y para poder llevar este estilo de vida, requiero de una cocina bien organizada en torno a ello y con espacios necesarios para guardar, administrar y realizar las diversas cosas que se requieren para que la actividad que me motiva y me mantiene saludable no se transforme en algo tedioso. Y no está de más decir, que cocinar ya se convirtió en una actividad que me encanta y lo compartimos con varias amigas, por lo que el espacio de mi cocina también se debe considerar como un espacio social que lo acoja.


Siempre es importante definir que nos gusta, que nos mueve y que nos apasiona. Son este tipo de definiciones donde la arquitectura te puede permitir llevarlas a cabo de la manera más plena y virtuosa posible. Formas que faciliten, potencien y/o creen modos de habitar que nos hagan sentido y promocionen lo que nos hace bien y felices.