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Cómo nos expresamos desde nuestros espacios

¿Cómo te relacionas con los cambios? ¿y cuál es tu forma de adaptación?



Siempre hemos pensado las casas como seres inertes, y claro, si lo vemos desde el punto de vista físico tangible, así lo son. Son el conjunto de un montón de materiales que conforman un espacio. Pero, a la vez, es un espacio dinámico, de constante cambio y que cuenta con una dimensión temporal. Nace y envejece.


Siempre que me reúno con clientes trato de transmitirles esto, ya que la mayoría, como bien dicen, quieren salir rápido del trámite, construir, desligarse del proceso y dar la casa por terminada en su totalidad, para eliminar cualquier tarea pendiente que pueda significar.


Tareas que pueden definirse como arreglar algunas cosas que no les gustaron desde un principio, cosas que dejaron de gustarles al tiempo, mantenciones, proyectos nuevos, etc.. infinitos aspectos que se van dando de acuerdo a como vamos cambiando nosotros mismos o con nuestro entorno, nuestros hijos, mascotas; como vamos creciendo y modificando ciertos parámetros funcionales, hábitos y estilo de vida. Aspectos que se mantienen en un constante cambio y que, si no lo reconocemos como ciencia cierta, nos frustra respecto a la forma en cómo dialogamos con nuestros espacios y a la vez con nosotros mismos.


Adaptarnos a los cambios también se ve reflejado en nuestras casas, oficinas, tiendas, restaurantes, etc.. cualquier espacio propio que habitemos.

Es por esto que las casas nunca tienen un final, al igual que nosotros, crecen o se reducen las familias, cada uno requiere de espacios diferentes, cambios de trabajo, enfermedades, deportes, etc… Se requiere de adaptación y aceptación.


Si empezamos a verlo desde esta mirada, nuestras casas se transforman en portales de nuestra energía, donde nuestros cambios internos y externos se tienen que transmitir hacia ella para poder hacerlos realidad y expresarlos para salir de esa incomodidad. Puede que suene un poco esotérico lo que trato de transmitir, así que trataré de llevarlo a un ejemplo concreto.


Un tema muy vigente para estos días es nuestra forma de adaptarnos a la pandemia. Y sí, una situación a nivel mundial, nos afecta en todo sentido, incluso en el nuevo modo de cómo habitamos nuestra casa. Es que ahora ya no residimos la misma cantidad de horas, ya que pasamos más tiempo con personas con quienes no estábamos acostumbrados, y compartimos espacios y actividades que quizás no son compatibles. Y si queremos poder llevarlas a cabo de la mejor manera y sacar el mayor provecho posible, debemos adaptar nuestra casa para ello. Y esto no es tan fácil, ya que se requiere, primero, de una aceptación de una realidad que quizás no nos gusta, ni nos acomoda y a la vez significa generar un cambio de lo que ya estamos acostumbrados con un futuro un poco incierto.


Pero ya van 8 meses y nos adaptamos o seguimos esperando a que termine.

Ahora, pongámonos en ambas situaciones, ¿Cuál te imaginas que ha logrado llevar esta situación de mejor manera? ¿Aquellos que lo aceptaron y se adaptaron? ¿O quienes están esperando a que todo vuelva a estar como antes? Quien acepta los cambios externos, requiere plasmarlos en su realidad interna y eso requiere cambios en todo sentido.


Si observamos la naturaleza, podemos ver que se encuentra en un cambio constante, cumple con ciclos, estaciones, procesos, etc... Y nosotros somos parte de ella. Ella es quien domina nuestra existencia y quien define nuestro modo de vida. Su energía se encuentra en un flujo constante, al igual que nosotros.


"Actualizar espacios, ordenar, limpiar, eliminar las cosas que no usamos, etc. Tenemos que dar espacio a lo nuevo"

Si por ejemplo recordamos una situación en que nos mudamos, podemos reconocer que existe un antes y un después, muy diferentes. Adquirimos una energía distinta que nos permite dar espacio a ese cambio que quizás de manera inconsciente estábamos buscando.


Una mudanza manifiesta un cambio poderoso de nuestra vida, al cual le estamos dando espacio para integrarlo. ¿Y quién no ha sentido la necesidad de cambiarse de casa o de remodelarla? O incluso, más potente aún, de cambiarnos de ciudad, cambiar nuestro entorno, nuestro círculo social, etc. Continuamente nos transformamos, pero no siempre somos capaces de escucharnos y acogerlo. Esos llamados a cambiar nuestros espacios externos nos hablan desde nuestro ser interior, nuestra necesidad de crecimiento, de adaptación y de transformación personal.


Por esto, es imprescindible acoger los cambios en nuestras casas, como bien lo recomienda el arte del feng shui.

"El estado de permanencia y de estar presentes en nuestra realidad conlleva a una adaptación constante, como parte de un ciclo de la naturaleza"

Nuestra casa y nuestros espacios nos entregan modos de vivir, estilos de vidas y hábitos. La forma en como los habitamos define la forma en cómo nos hacemos cargo y desarrollamos nuestra vida.

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